Susan Sarandon: una mujer todoterreno

Susan Sarandon: una mujer todoterreno


EFE EFE

Detrás del glamour de la alfombra roja, se encuentra una mujer valiente que ha gestionado su propia productora y ha luchado por la paridad salarial mucho antes de que el movimiento Me Too lo convirtiera en una consigna global.

Susan Sarandon, una mujer de belleza serena y elegante que ha hecho de su oposición a la tiranía de la cirugía estética otra de sus grandes banderas. Ella defiende el envejecimiento natural como herramienta de trabajo, permitiendo que su rostro refleje las señas de identidad de toda una vida.

Esta coherencia entre lo que piensa y lo que hace, la convierten en una mujer cercana pero rotunda, capaz de compaginar sofisticación, inteligencia y autenticidad, cualidades de quien nunca ha permitido que la fama devore a la persona.

En su vida personal ha mantenido la misma coherencia que en su carrera. Madre, activista y empresaria, ha defendido causas feministas, ambientales y de justicia social, a menudo asumiendo el coste mediático de sus posiciones.

En un Hollywood frecuentemente acomodaticio, ella ha elegido el camino menos cómodo. Quizá por eso sigue siendo, más que una estrella, una referencia: toda una todoterreno en la pantalla y en la vida real.

Palabras en Premios Goya

Recordamos las palabras de Sarandon al recibir el pasado sábado en Barcelona el Premio Goya Internacional: “La historia de la humanidad no es solo una historia de conflicto, sino también de valores como el sacrificio, la bondad y la compasión”.

La actriz estadounidense de 79 años, agregó: “El futuro es una sucesión infinita de presentes, y vivir hoy en estos presentes como lo hacemos los que pensamos que las personas deben poder vivir con derechos ya es una victoria”.

Susan Sarandon recibió el merecido reconocimiento a una larga trayectoria marcada por la excelencia interpretativa y la coherencia. Durante los casi 60 años de carrera, la intérprete neoyorquina ha sabido imponer su criterio desafiando todo tipo de estereotipos en una industria poco amiga de cualquier disidencia.

A sus 79 años, sigue en activo; una actriz que ha sabido condicionar todo proyecto que llegaba a sus manos, imprimiendo una seriedad y autoridad interpretativa a todo lo que hace, -y lo hace magistralmente-, algo que es todo un sello de identidad, que bien podríamos denominar ‘made by Sarandon’.

Fuera de los focos

La vida privada de Susan Sarandon ha operado con la misma independencia que su carrera, rompiendo moldes sobre la maternidad y las relaciones sentimentales en un entorno tan conservador como Hollywood de hace treinta años.

Conocida es su unión de más de dos décadas con Tim Robbins (1988-2011) una relación que, sin pasar por el altar, se convirtió en el epicentro del activismo en Nueva York y en el motor de proyectos profesionales.

La maternidad marcó un punto de inflexión en su madurez. Sarandon desafió las convenciones al tener a sus tres hijos —Eva, Jack Henry y Miles— pasados casi los 39 años, circunstancia que dotó de más profundidad, si cabe, a sus interpretaciones de “madre coraje” en la gran pantalla.

Y como vaticina el dicho “De tal palo, tal astilla”, la descendencia de Susan Sarandon es un reflejo directo de su propia inquietud artística. Su hija mayor, Eva (1985), habida de su relación con el director italiano Franco Amurri, a quien conoció en Italia durante el rodaje de ‘La última aventura’, no solo heredó su parecido, sino también el oficio. Ambas han compartido pantalla en varias ocasiones.

Después, con Robbins, tuvo dos hijos más, que también han seguido el camino del cine y la música: Jack Henry (1989) como director y guionista, mientras que Miles (1992) destaca como actor y músico. Hoy, la actriz reconoce que sus tres nietos -que le ha dado su hija- son su prioridad, por lo que mantiene una vida tranquila en su residencia de Nueva York, alejada del ruido de Los Ángeles.

Integridad moral

Lo que diferencia a Susan Sarandon de otras figuras de su estatus es su gestión deliberada de la visibilidad pública y su rechazo a permanecer en silencio. Su salida de la agencia UTA tras sus recientes posicionamientos sobre el conflicto en Gaza es solo el ejemplo reciente de una trayectoria marcada por la confrontación con el statu quo.

Y es que la Sarandon es de esas pocas actrices que consideran que, precisamente por su relevancia social, artística y pública, debe asumir una función social, un compromiso ético que le ha merecido el reconocimiento mundial.

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